miércoles, 28 de marzo de 2012


lunes 30 de agosto de 2010


            Yo lo llamaría el Guardián del Umbral. Cierto es que los que se dedican a las ciencias ocultas entienden por Guardián del Umbral a un fantasma recio y terribilísimo que se le aparece en el plano astral al estudiante que quiere conocer los misterios del más allá. Pero mi guardián del umbral tiene otra catadura, otros modales, otro “savoir faire”. 

¿Quién no lo ha visto?. ¿Cuál es el ciego mortal que no lo ha advertido al guardián del umbral, al hombre de la camiseta calada?. ¿Dónde pernocta el ciego mortal que no ha notado todavía al ciudadano que plancha el umbral, para que yo se lo muestre vivo y coleando?.

Es uno de los infinitos matices ornamentales de nuestra ciudad; es el hombre de la camiseta calada . Dios hizo a la planchadora, y en cuanto la planchadora salió de entre sus manos divinas con una  cesta bajo el brazo, Dios, diligente y sabio, fabricó, a continuación, al guardián del  umbral,  al hombre de la camiseta calada.

Porque todos los legítimos esposos de las planchadoras usan camisetas caladas. Y no trabajan. Cierto es que buscan trabajo. Y que ellas se acostumbran a que él trabaje en el trabajo de buscar trabajo: (dramatizacion, vereda y baño) pero el caso es este. Usan camiseta calada, y hacen la guardia en el umbral.

¿Quién no lo ha visto pasar?.

¿Cuándo aparecerá el  Charles Lous Phillie  que describa nuestro arrabal tal cual es!. ¡_Cuándo aparecerá  el Quevedo de nuestras costumbres, el Mateo Alemán de nuestra picardía, el Hurtado de Mendoza de nuestra vagancia!.

La planchadora se casó con el hombre de la camiseta calada cuando era joven y linda. ¿Qué guapa y qué linda era entonces!”.Labio como flor de granada y trenza abundosa. Bajo el brazo la cesta envuelta en media sábana. (mira al maniqui femenino)

El también era un guapo mozo. Tocaba la guitarra que era un primor. Vivían en el conventillo. El mozo pensó bien antes de decidirse: La madre de la muchacha tenía el taller. Pensó tan bien que después de un amorío con guitarra y versitos del extinto  Picaflor Porteño, 

se casaron como dios manda. Hubo baile, felicitaciones, regalos de bazar, y la “vieja” enjugó una lágrima. 

Cierto es que el muchacho no es malo, pero le gusta tan poco trabajar... Y las viejas que hacían círculo en torno de la damnificada comentaron:

-          ¡Qué se le va a hacer, señora!. Los jóvenes de hoy son así...

Y sí, son tan así que a la semana de haberse casado, el hombre de la camiseta calada empezó a alegar  y luego se espetó a la suegra;  y la vieja, que se moría por lo del abolengo, porque había sido cocinera de un general de las campañas del desierto, le aceptó, refunfuñando al principio, y así, un día y otro, el hombre de la camiseta calada  le fue esquivando el cuerpo al trabajo, y cuando se acordaron madre e hija ya era tarde; él se había apoderado del umbral. ¿Quién lo sacaría de allí? 

Había tomado jurídica y prácticamente posesión del umbal. Se había convertido automáticamente en guardián del umbral.

Mañana tras mañana. Crepúsculo tras crepúsculo ¡Qué linda vida la de ese ciudadano!.

Se levanta por la mañana tempranito y le ceba un mate a la damnificada, diciéndole:  . Luego de haber mateado a gusto, y cuando el solicito se levanta, va al almacén de la esquina a  tomar una cañita, y de allí tonificado el cuerpo y entonada el alma, toma otros mates, pulula por el taller de lavado y planchado para saludar a las “oficiales”,(saluda) y más tarde se planta en el umbral.

            A la tarde duerme su siestecita, mientras su legítima esposa se desloma en la plancha. Y bien descansado, lustroso, se levanta a las cuatro, toma otros mates y vuelta al umbral , a sentarse, a mirar pasar la gente y a darse esos interminables baños de vagancia que lo hacen cada vez más silencioso y filosófico.


Porque el hombre de la camiseta calada es filósofo. Bien lo dice su mujer:

- Tiene una cabeza... pero... – Ese “pero” lo dice todo. Nuestro filosofante es el Sócrates del barrio. El es el que interviene cuando se producen esos líos descomunales; él es quien consuela al marido burlado , él es quien convence a un calabrés de que no cometa un homicidio complicado con el agravante del filicidio; él es quien, en presencia de una desgracia, exclama siempre patéticamente:

-          

Habla poco y sesudamente. Tiene la sabiduría de la vida y la sapiencia que concede la vagancia contumaz y alevosa, y por eso es en todo barrio, con su camiseta calada y su guardia en el umbral , el matiz más pintoresco de nuestra urbe.


lunes, 26 de marzo de 2012

EL Eternauta. Metàfora de la resistencia. 4to Año.


EL ETERNAUTA
METÁFORA DE LA RESISTENCIA
Por Mariano Chinelli

“Podría darte centenares de nombres, y no te mentiría: todos han sido míos. Pero quizá el que te resulte mas comprensible sea el que me puso una especie de filósofo de fines del siglo XXI... El Eternauta me llamó él... para explicar en una sola palabra mi condición de navegante del tiempo, de viajero de la eternidad, mi triste y desolada condición de peregrino de los siglos”
Juan Salvo al guionista de historietas
Una de las cosas mas sorprendentes de El Eternauta es que a través de sus 350 páginas se sugiere que el relato es verídico. Tras su extraña aparición, perfectamente justificada por su condición de viajero del tiempo, el protagonista le cuenta su historia a un escritor que luego la convertirá en historieta para publicar en una revista.

La historia que relata Juan Salvo (El Eternauta) cuenta su propia desventura, la de un hombre promedio que junto a su familia y un grupo de amigos enfrenta una situación extrema. Todo comienza una noche, la noche en que la apacible vida en su chalecito de Vicente López se vio alterada para siempre. Una terrible catástrofe (la caída de una nevada mortífera) los deja aislados dentro de su casa y a merced de otros sobrevivientes.

Apoyada por las lógicas implicancias de un desastre meteorológico (causado en apariencia por pruebas atómicas en el Pacífico), la aventura parece orientada al obvio relato de supervivencia y lucha urbana por los recursos disponibles; pero repentinamente, cuando se descubre la verdadera naturaleza del desastre, la trama sufre un vuelco inesperado:
Mientras aún caen copos mortales, del cielo nocturno comienzan a descender misteriosas luces. Una invasión extraterrestre estaba teniendo lugar en Buenos Aires y quizás también en el planeta entero.

La desesperanzadora destrucción de aviones militares en pleno vuelo pone de manifiesto la clara superioridad tecnológica del atacante extraterrestre y reafirma sus intenciones hostiles. Como en una pesadilla, el tránsito cotidiano que circula por las calles de la ciudad es reemplazado por un desfile de extraños vehículos y seres de otros mundos.

El aislamiento causado por la nieve mortal será el primero de los muchos desafíos a superar por los protagonistas. Cuando su odisea los encamina hacia la cabeza de invasión y las primeras confrontaciones con el enemigo extraterrestre se suceden, nuevas y peligrosas amenazas se interponen en el camino de nuestros héroes. Los Cascarudos (gigantescos insectos carnívoros), los Gurbos (monstruosas bestias de cuatro patas que destruyen todo a su paso) y los Manos (apenas los lugartenientes de la invasión extraterrestre). Algunos humanos sobrevivientes serán capturados y convertidos en Hombres Robots, otra clase de adversarios que al igual que los anteriores son controlados por los verdaderos autores intelectuales de la invasión.

Descriptos como el "Odio Cósmico", los Ellos se presentan como los verdaderos responsables y arquitectos de la invasión. Casi anónimos porque de ellos solo se conoce su maldad extrema, parecen ser una raza de conquistadores de mundos que invaden con el fin de robar recursos y utilizar a los habitantes como esclavos y soldados. De esta forma los Cascarudos, Gurbos y Manos pasan a convertirse de feroces victimarios a desdichadas víctimas. Sus planetas, igual que la Tierra, fueron atacados y conquistados por los Ellos.

Así vendrán los combates librados por la milicia en sitios tan emblemáticos como la Avenida General Paz, el Estadio de River Plate y Plaza Italia, pero paradójicamente, de la casa de Juan Salvo emerge la resistencia.
Un fabricante de transformadores, un profesor de física y el joven empleado de una fundición se convierten en los protagonistas de la aventura. Así surge el héroe en grupo, un equipo de antihéroes si se quiere, pero con logros más allá de su imaginación. Con trajes aislantes fabricados con hilo y aguja, pegamento y tela engomada, los supervivientes enfrentan su destino y se convierten en soldados de una guerra impensada.


No obstante las hazañas de nuestros héroes estaban destinadas desde el principio al rotundo fracaso. He ahí otro de los aciertos de Oesterheld. ¿Quien imaginaría un desenlace tan trágico como sorpresivo?
El final queda extraordinariamente abierto y plantea la posibilidad de ser el verdadero principio de la historia. También nos hace partícipes del relato y a la vez nos traslada a otro lugar común de la ciencia ficción. ¿Podemos cambiar la historia?

UNA CUESTION DE TIEMPO Y ESPACIO
A mediados de los años cincuenta, durante la época de esplendor en que las revistas de historietas argentinas se publicaban de todo tipo y tamaño (se editaban en el país 150 millones de ejemplares anuales), el éxito y reconocimiento logrado por las revistas HORA CERO y FRONTERA entusiasmaba a sus editores. Dentro de este próspero contexto surge la idea de lanzar un suplemento, proyecto que se materializó en setiembre de 1957 con la salida del primer número del HORA CERO SEMANAL. En sus páginas y por casi dos años se publicó por primera vez El Eternauta, bautizada en aquel entonces con el título Una Cita con el Futuro: El Eternauta, Memorias de un Navegante del Porvenir. Escrita por Héctor Germán Oesterheld y dibujada por Francisco Solano López, la historieta apasionaba y enganchaba a sus lectores con un promedio de tres a cinco páginas semanales.

Hoy día, a mas de cuarenta y cinco años de su primer publicación, El Eternauta continua ganando lectores y admiradores de todas las edades. Existen tantas teorías para explicar este fenómeno como reediciones publicadas, sin embargo es posible que todas ellas se equivoquen.

Quizás la hipótesis mas acertada sea la que apunta a los talentos combinados de sus creadores: Héctor Oesterheld y Solano López. Aunque estos ya habían trabajado juntos en historietas como “Joe Zonda” y “Rolo, El Marciano Adoptivo”, fue recién en las páginas de HORA CERO SEMANAL donde su trabajo en colaboración logró una manufactura magistral. Como en pocas historietas, los recursos literarios son tan ricos y abundantes que compiten en eficacia narrativa con los dibujos, logrando una perfecta simbiosis y un ritmo casi cinematográfico. Si bien hay quienes aluden semejanzas con The War of the Worlds (La Guerra de los Mundos, 1898) de H.G. Wells, y obras de Robert Heinlein tales como The Puppet Masters (Amos de Títeres, 1951) y Starship Troopers (Tropas del Espacio, 1959), el argumento resultó completamente novedoso casi medio siglo atrás. El empleo del viaje en el tiempo como recurso para justificar el relato en primera persona, la invasión extraterrestre y la consecuente aniquilación de la vida humana sobre la Tierra; eran tópicos tan innovadores en aquel entonces como actualmente recurrentes en cine y literatura. Aunque no se puede negar que frecuenta sitios comunes de la ciencia ficción, El Eternauta sigue siendo en esencia una aventura épica, que como tal, apela a la filosofía y a la poesía para crear momentos de remanso y reflexión. Una aventura contemporánea que además intercala dosis equilibradas de otros géneros (bélico, suspenso y drama), contando una historia perfectamente posible, pero siempre dentro del contexto fantástico que propone la invasión extraterrestre.

Por otro lado están quienes aseguran que el lenguaje bien argentino y los sitios reconocibles de Buenos Aires logran una inusual complicidad con el lector, algo que ninguna otra historieta argentina había logrado con tanto éxito hasta entonces. Los personajes son tan reales y parecidos a nosotros que es un hecho inevitable sentirse identificado con alguno de ellos. El barrio de Vicente López y la Plaza de los Dos Congresos, entre otros, son escenarios tan familiares que resulta imposible no situarnos en la acción. ¿Pero como explicar entonces el éxito de esta historieta en el extranjero? El Eternauta bien podría ser el equivalente argentino y contemporáneo de los mitos griegos. La historieta tiene todos los rasgos dramáticos y espirituales, dignos de un camino de revelación personal, social y hasta racial. Mas allá de sus localismos, acertados en su utilización no cabe duda, El Eternauta es universal y atemporal. Su historia mantiene una insólita vigencia que permite trasladar la acción hasta nuestros días sin demasiado esfuerzo. De la misma forma resulta igual de sencillo situar los hechos en cualquier otra ciudad del mundo. En la situación de invasión planteada, un lector italiano o portugués, e incluso un norteamericano no podría evitar meterse en la piel de cualquiera de los personajes. Al fin y al cabo cualquier humano ama, llora a un amigo perdido, y ante una situación extrema, mata por necesidad.

También está la hipótesis de la profecía política, aquella que surge de quienes ven en la invasión extraterrestre una analogía con la dictadura que gobernó la Argentina en los años setenta y ochenta. Esos mismos que ven en los extraterrestres “Manos”, con sus glándulas del terror, un reflejo de la sociedad que por temor no se oponía contra dicho gobierno de facto. De esta forma no habría que pensar mucho para reconocer a quienes representan los “Hombres Robots”, personas sin juicio propio, utilizados por los invasores para traicionar a sus semejantes. Simples autómatas al servicio de la locura.

Mientras algunos se preguntan todavía si estas teorías son posibles, otros sugieren una supuesta advertencia sobre el imperialismo, idea que proponen quienes comparan a los arquitectos de la invasión, los “Ellos”, con los grandes monopolios económicos del actual mundo globalizado. Siempre escondidos tras las sombras, ocultando su verdadero rostro, empleando títeres para cumplir con sus propósitos de dominación.

Es cierto que con cada releída El Eternauta ofrece nuevas lecturas, y hasta para muchos sugiere una anticipación del autor sobre el futuro de nuestro país, no obstante sería menoscabar la obra, afirmar que estos elementos por si solos alcanzan para justificar la trascendencia que logró.

Tal vez nadie conozca el verdadero motivo de su éxito. ¿O quizás fue el destino quien se encargó de combinar los ingredientes perfectos en cantidades exactas, logrando así el resultado que todos conocemos? Lo que si sabemos es que El Eternauta fue una de las tantas tiras que se producían en una excelente fábrica de historietas llamada Editorial Frontera. Al momento de su realización, en apariencia, nada la diferenciaba del resto. Todas las historietas se realizaban con la misma dedicación y a un ritmo de trabajo extremadamente vertiginoso. Sin embargo El Eternauta se convirtió en un paradigma de la historieta nacional, una obra que indudablemente mejora y crece con el tiempo.

CRISIS EN CONTINUMS INFINITOS
Más allá de la existencia de otras versiones, precuelas o secuelas, se suele asegurar que El Eternauta es uno solo, y ese es el publicado por primera vez en el suplemento HORA CERO SEMANAL, ese que fuera conocido más adelante como Primera Parte. La historia descripta y reseñada párrafos arriba poco tiene que ver con la controvertida secuela publicada en la revista SKORPIO entre 1976 y 1977, e indudablemente nada con la siempre desautorizada Tercera Parte, también publicada en esa revista cuatro años después. La Segunda Parte pierde mucho del encanto de su predecesora, no por su explícito mensaje ideológico, sino por el tratamiento del mismo. Ya no hay lugar para sutiles metáforas, Oesterheld no es el mismo y Juan Salvo tampoco. ¿Qué decir de la Tercera Parte? Oesterheld ya había desaparecido y Solano López tuvo una muy breve participación al comienzo. La historia es muy floja y se nota.

Diferente es el caso de la remake publicada en 1969 por la revista GENTE, guionada otra vez por Oesterheld pero dibujada por Alberto Breccia. Aunque el hilo conductor del relato era el mismo que el de la Primera Parte, el escritor realiza modificaciones concordantes con su ideología política. Esto aparentemente no se vio con agrado en la dirección de la revista, y ante la abrupta cancelación, los autores apresuraron el final de la remake.

También surgieron con el tiempo episodios sueltos, historias alternativas si se quiere. Algunos novelados y otros en formato de historieta. Algunos considerados oficiales y otros no. Opinión que varia dependiendo a quien se le consulte. Pero eso es parte de otra historia... de la interminable historia de El Eternauta.


EL ETERNAUTA
Hector Germán Oesterheld / Francisco Solano López
Suplemento HORA CERO SEMANAL (#1 a #106)
(1957 - 1959)


En las páginas de la revista HORA CERO SEMANAL y por un período de casi dos años se publica por primera vez esta historieta. Anunciaba una publicidad de la época: "
El Eternauta: Un hombre que viene de regreso del futuro, un hombre que lo ha visto todo, la muerte de nuestra generación, el destino final del planeta".
Una invasión extraterrestre en Buenos Aires, una nevada mortal que mata con el solo contacto y el empleo del viaje en el tiempo eran los innovadores lineamientos de esta fantástica historia que se convirtió en mito.

EL ETERNAUTA
EL EPISODIO UNITARIO

Héctor Germán Oesterheld / Francisco Solano López
Suplemento HORA CERO EXTRA #1
(1958)


Esta revista tuvo la particularidad de contar con un episodio unitario de "
El Eternauta", el único que se publicó fuera del suplemento semanal. Pensado como un episodio suelto que no interfería con la continuidad de la historia, además tiene la peculiaridad de no tener al Eternauta como protagonista principal, sino que este solo ocupa la función de narrador.
En solo cinco páginas, la historia cuenta la desesperada odisea de Elena y Martita, quienes solas y en su casa, deben enfrentar a un sobreviviente que irrumpe en el chalecito de Vicente López.

ETERNAUTA
LOS EPISODIOS NOVELADOS

Héctor Germán Oesterheld / Artistas Varios
Revista ETERNAUTA (#4 a #15)
(1962 - 1963)


Entregada en episodios mensuales se publican las nuevas aventuras de "
El Eternauta", pero Oesterheld emplea el formato de novela ilustrada para continuar con la historia.
Las dos primeras aventuras son relatos cortos y autoconclusivos, allí nuestro héroe nos cuenta sus vivencias al presenciar dos catástrofes del pasado: La destrucción de Pompeya y la caída de la Bomba Atómica en Hiroshima. A partir de la sexta entrega la revista retoma la historia original, la de la invasión de Buenos Aires, y narra los hechos inmediatamente posteriores al accidente que separó a Juan Salvo de su familia.

MUERTE
LA PRECUELA DE EL ETERNAUTA

Héctor Germán Oesterheld / Alberto Breccia
Revista GEMINIS #2
(1965)


En esta revista se publica por primera vez el cuento "Una Muerte" de Héctor Germán Oesterheld, cuyas ilustraciones (composiciones fotográficas) fueron realizadas por Alberto Breccia. Cabe señalar que por su contenido, se puede considerar a este relato como una precuela de "
El Eternauta".
La historia narra como un extraterrestre aterriza en la Tierra en busca de otro compañero extraviado. Las alusiones y comentarios terminan por arrojar la sorpresa de que este alienígena no es ni más ni menos que un "Mano", quien se supone, estaba en una misión de reconocimiento.

EL ETERNAUTA
LA VERSION DE BRECCIA

Héctor Germán Oesterheld / Alberto Breccia
Revista GENTE (#201 a #217)
(1969)


En este semanario de actualidad y por un período de cuatro meses se publica por primera vez "
El Eternauta", reescrito por Oesterheld y dibujado por Alberto Breccia. Dividida en diecisiete entregas, la polémica trama de esta nueva versión podía seguirse a un cómodo ritmo de tres páginas semanales.
En esta remake algunos personajes y escenarios son alterados. La invasión extraterrestre ya no se extiende a nivel global, como en la versión original, sino que se limita a Sudamérica, traicionada por las grandes potencias del norte.

ETERNAUTA
SEGUNDA PARTE

Héctor Germán Oesterheld / Francisco Solano López
Revista SKORPIO
(1976 - 1978)


En las primeras doce páginas del "LIBRO DE ORO DE SKORPIO #2" aparece el episodio inicial de la "Segunda Parte", historia que continuaría el año siguiente en la edición regular de la revista "SKORPIO".
Ignorando el argumento de "Los Episodios Novelados" esta continuación retoma el relato al final de la historieta original, situando a Juan Salvo y al Guionista (Germán) en una Buenos Aires post apocalíptica del futuro. Los "Ellos" dominan la Tierra, cientos de personas serán sacrificadas y el futuro no parece nada prometedor.

ETERNAUTA
LA VERSION ITALIANA

Héctor Germán Oesterheld / Francisco Solano López
Revista LANCIOSTORY
(1977 - 1978)


Publicada por primera vez en el semanario italiano "LANCIOSTORY", esta versión no es otra que la versión original (Primera Parte), cuyas páginas fueron rearmadas para ser publicadas en el formato vertical de la revista. Con ese fin los cuadros fueron remontados y/o alterados, debiendo también llenar espacios con nuevos cuadros, los que eran dibujados al estilo de Solano López. Todo este trabajo estuvo a cargo del director de arte de la revista, Ruggero Giovannini.
Esta versión altera parcialmente el final y también algunos otros acontecimientos. Los nombres de algunos personajes son cambiados y así Juan Salvo se convierte en Juan Galvez, Favalli en Ferri y Mosca en Ruiz. Los extraterrestres "Manos" pasan a ser conocidos como los "Kol" y así subsecuentemente ocurre también con otros personajes y lugares de la historia.

EL ETERNAUTA
TERCERA PARTE

Alberto Ongaro / Francisco Solano López – Oswal – Mario Morhain
Revista SKORPIO
(1981 - 1982)


Se publica por primera vez en las páginas de la revista italiana "L’ETERNAUTA" y también casi en simultáneo en la "SKORPIO" de argentina.
La historia retoma justo donde terminó la "Segunda Parte", pero ya poco queda d
el eternauta original. Juan Salvo y el Guionista se ven envueltos en una historia de ciencia ficción típica de los años ochenta. Naves espaciales por doquier, Fugitivos del Tiempo, Universos Paralelos, Poderes Telepáticos y un muy triste etcétera.

EL MUNDO ARREPENTIDO
Pablo "Pol" Maiztegui /
Francisco Solano López
Revista NUEVA (#308 a #354)
(1997 - 1998)


La revista "NUEVA" (entregada dominicalmente como suplemento de diversos matutinos del interior del país) publica por primera vez "El Mundo Arrepentido", historieta que fue serializada en cuarenta y seis capitulos durante casi un año.
Esta aventura independiente, una "Historia Alternativa" si se quiere, transcurre entre la partida de Juan Salvo al infinito y su reaparición frente al Guionista de Historietas. Luego de materializarse en el Cerro Uritorco, nuestro héroe le relata a un grupo de científicos su ultima aventura en un planeta habitado por minotauros.

ETERNAUTA – ODIO COSMICO
Ricardo Barreiro - Pablo Muñoz / Walther Taborda - Gabriel Rearte - Sebastián Cardoso – Guillermo Romano
(1999)


Publicada mensualmente con el formato de comic book, esta controvertida “Historia Alternativa” quedó inconclusa tras dejar de publicarse en su tercer entrega.
Ambientada en el año 2000, la historia intenta jugar nuevamente con el protagonismo del lector. La trama sugiere que la invasión de 1963 ocurrió realmente en un universo paralelo, y que ahora nuestro Buenos Aires está a punto de sufrir la misma suerte. Los Ellos han regresado con toda su maquinaria de destrucción y Juan Salvo hará todo su alcance para evitar que la historia se vuelva a repetir.

EL ETERNAUTA – EL REGRESO
Pablo “Pol” Maiztegui / Francisco Solano López
(2003 - 2004)


Publicada originalmente en el semanario italiano "LANCIOSTORY" esta historieta cuenta con el mismo equipo creativo de "El Mundo Arrepentido". Editada en argentina dos años después con el formato de comic book, la historia fue dividida en tres libros de tres capítulos cada uno.
Queriendo regresar a la historia troncal, esta secuela retoma el relato casi al final de la versión original. Procedente del Continuum 4, Juan Salvo regresa a Buenos Aires, pero arriva a un oscuro y sombrío futuro. Han pasado décadas desde la invasión y la ciudad se encuentra en un estado de dominación inimaginable.

jueves, 22 de marzo de 2012

Ensayo de La identidad. Milan Kundera. 6to año NES.


Revelaciones

La mirada como constructora de identidades.



       “…en Melibea creo,                                                                           
  Melibeo soy…” 


Desde tiempos memoriales el erotismo y el amor en la literatura han despertado curiosidades en diferentes conciencias según las distintas épocas. Esta constante literaria provoca en el lector al menos la sensación de verse reflejados en algunas  circunstancias de la historia.

¿Puede alguien estar  completamente en sus cabales cuando todo su ser está supeditado a los deseos de la persona a la que idealiza?

¿Es el amor de pareja el que más nos moviliza?

¿Cómo se pierde la identidad a los ojos del otro?

 Ya desde el famoso Don Quijote (personaje enamorado), el cual  determina su vida por un móvil (Dulcinea); Calisto, cuando grita al viento “…En Melibea creo; melibeo soy…”, o Medea tras el acto del asesinato filial.

¿Cuánto de la mirada de los otros hay en lo que hacemos?, y aún más, si el otro es el que amamos.

La identidad es nuestra existencia “…To be or no to be. That’s the cuestion…”[1], y es justamente lo que Milan Kundera expone en su novela.



Entonces, no es casual decir en principio que todo el texto está atravesado por la "otredad", es decir por la construcción de la mirada del otro: En  la amistad, en el amor filial y, por sobre todas las cosas, en el amor de pareja, en donde los ojos son determinantes.

¿Existe mejor espectador que la figura del ser deseado? No, definitivamente. Algunos entusiastas dirán que vale mas llenar estadios que una serenata a solas con la mujer o el hombre se vida. Eso es relativo.

Lo cierto es que un error ante cincuenta mil personas puede pasar desapercibido, pero ante el amante queda grabado a fuego en su sentir, en su imagen, y en sus ojos. Así, lo inmediato se transforma en “vista”; en la cámara exclusiva para construir el actor predilecto del amante. Sin la mirada del otro uno no tiene existencia.



Jean Racine en Fedra [2] deja en claro la oposición entre  el Eros sororal y el Eros inmediato. “…El amor sororal se da mas bien como una utopía, un alejamiento hacia el pasado y hacia el futuro (cuya versión institucional sería el matrimonio) el Eros real, el que está pintado, es decir inmovilizado en el cuadro trágico, es el Eros inmediato. Y precisamente porque es un Eros depredador supone toda una física de la imagen, una óptica en el sentido propio.

Nada sabemos de la edad ni de la belleza de los enamorados racinianos. Periódicamente batallamos por saber si Fedra es una mujer joven o si Nerón es un adolescente, si Berenice es una mujer madura y Miltrídates un hombre aún atractivo”[3].

Los ojos hablan. Y son capaces de cambiar de rumbo en cada parpadeo. La vista es lo inmediato, “… ¿Por qué es incapaz de reconocer la silueta del ser que mas quiere en el mundo, del ser que él considera incomparable? Abre la puerta de la habitación. Por fin, la ve…” [4] Es el sello que origina y que refleja a  la relación.

La identidad es verse reflejado en el mejor espejo del ser humano, que es el del amante. En el amor uno es “construido por el otro” porque El otro le otorga una  identidad. “… si estuviera allí, él la llamaría por su nombre. Tal vez, si recordara su rostro, podría imaginarse la boca que pronuncia su nombre. Esta le parece una buena pista: llegar a su nombre por medio de ese hombre…” [5] en esta cita, Chantal, para recordar su nombre, imagina la boca de su amante llamándola.

Desde el punto de vista filosófico podemos decir que el amor sobrepasa los límites de la muerte. En el soneto “Amor constante más allá de la muerte”  Francisco de Quevedo escribe “…Su cuerpo dejará no su cuidado; serán ceniza, mas tendrá sentido; Polvo serán, mas polvo enamorado…”[6]. El poema describe un amor de tal profundidad que resulta inolvidable incluso después de la muerte.  Si se aplica este concepto a una relación de pareja, se puede decir que el amor es tan fuerte que aunque uno de lo dos muriera, la unión espiritual de ambos miembros seguiría existiendo excediendo las fronteras de muerte.

Bien diferente es el caso de dos amantes que deciden separarse. El lazo de amor y compromiso que los unía deja completamente de existir. La separación es el único motivo por el cual los miembros de la pareja pierden el control sobre el otro. El vínculo entre ambos se rompe; no hay nada. Lo cual no ha de ser así en una relación filial. Por más separación que una persona tenga con un miembro de su familia, hay un lazo de sangre que seguirá existiendo y  eso es inevitable.

Así es que se puede afirmar que el amor de pareja esta por sobre el amor filial, ya que en este último existe una unión sanguínea que no se tiene con un amante. Nada es seguro con nuestra pareja. Nada nos une para toda la vida, ¿o si? Veamos:

Cuando Chantal se separa de su ex marido, el lazo que la unía hacia él se rompe; deja de existir. No solo termina con este compromiso, sino con todo lo relacionado a su ex marido,  inclusive la familia de él. La aparición de la cuñada en la novela simboliza una irrupción del pasado de Chantal; la cuñada es el fantasma de lo que ya no es. Dicho personaje representa el lazo filial, el nexo de sangre, “…estas demasiado triste. Tienes que tener otro hijo. Solo así lo olvidarás…”. [7]Los bebés son la perfecta excusa sanguínea para continuar en ese legado de “seguridad” que necesitan las relaciones duraderas.

En este mismo sentido, en la novela se distingue un episodio en el cual Chantal recuerda la muerte de su hijo. Pero no lo hace desde un lado melancólico o de tristeza, sino que se siente contenta. Ella cree que si no hubiera sido por ese trágico hecho, jamás hubiera conocido a Jean-Marc y sin embargo, a pesar de la muerte del niño, el lazo de amor filial entre él y su madre sigue existiendo.

En una visita el cementerio la protagonista le dice a su hijo “pequeño mió, pequeño mió, no creas que no te quiero o que no te he querido, pero precisamente porque te he querido es por lo que no hubiera podido convertirme en lo que soy si hubieras vivido…”[8]

Parecería ser que el  hijo la libera de su pasado. Desde lo psicológico existe un pasaje de conciencia a partir de la procreación; es decir que el ser humano es criatura en tanto cuidado y supervivencia de uno mismo hasta que con el nacimiento de un hijo pasa a ser creador, por lo que su vida está al servicio del semejante. En este sentido toma validez el episodio citado anteriormente puesto que la protagonista se piensa como criatura a partir del incidente trágico ocurrido con el hijo. Vuelve a pensarse y a sentirse como tal; le seducen las cartas al principio anónimas, se profundiza su sentido de erotismo y “puede odiar al mundo con libertad”. Su identidad cambia.

Las cosas mutan de identidad en el enamoramiento, es decir, desde la perspectiva del enamorado todas las cosas son parte del amante; La cuñada es un elemento ligado a su ex marido.  Mismo es el caso de los lugares, que también cambian de identidad en el enamoramiento.

 No es poco común que después de una ruptura sentimental los lugares recorridos por la pareja en pleno éxtasis amoroso resulten ser codificados como “la construcción de un nosotros”; así el paseo por la plaza, post ruptura, cambiará la identidad de dicho parque por el significado “Por allí paseaba con……..”

 El Eros también está atravesado por la amistad, que no significa que no haya un componente amoroso, pero sí, de diferente intensidad, de diferente nivel en términos de entrega. Tal es el caso de Jean-Marc con su amigo F. Si bien lo considera un espejo, lo hace a modo de reflejo recordatorio y no como devolución del aquí y el ahora. Eso sólo lo puede hacer el amante. “…la amistad es indispensable para el hombre para el buen funcionamiento de su memoria...” ”…son nuestro espejo, nuestra memoria; solo se les exige que le saquen brillo de vez en cuando para poder mirarnos en él…”[9]

En el instante del beso, los enamorados pierden la noción del tiempo. Es el aquí y el ahora, y al no haber pasado ni futuro es una clara alegoría de la eternidad. Por eso Chantal en las líneas finales no distingue su pasado de su fututo, porque no lo hay, solo hay presente.

No es casual que su abuelo esté despojado de todo espejo, de todo presente. El balbuceo no es más que una cita constante de lo que fue su presente. ¿Acaso hay alguna otra actividad en la vejez más que la de citarse todo el tiempo?

Nadie mira al abuelo, ya no tiene espejo. Está solo; vivo pero sin reflejo, sin identidad. El sonido que emite no hace más que remarcar un presente que está vacío, un presente que espera la ultima mirada, la muerte.

Distinto es el presente de Chantal al final de la novela, en donde después de llegar a un estado casi limbotico al igual que el abuelo de Jean-Marc, ella logra volver a su presente a partir del llamado de su amante que lentamente irá desapareciendo en la medida que otro espejo se haga cargo se su identidad.



A medida que crecemos nos vamos encontrando con distintos espejos donde reflejarnos. Pero es por fin en el amante donde cada persona encuentra su identidad pura. La mirada nos sirve como una revelación.

Hay quienes aseguran que para cada hombre hay una sola mujer que reúne todas las virtudes que este hombre sueña y viceversa. Pero el destino ha decidido que nunca jamás se crucen los caminos de ningún hombre o mujer con el ser que les fue concebido.

Sin embargo vivimos con la esperanza de encontrar aquella mirada, aunque esto solo nos sirva para mirar y ser mirados.



Bibliografía:



Hamlet, Williams Shakespeare. 1601.

Fedra, Jean Reacine, 1677.

Sobre Racine, 1992.Roland Barthes.

 “Amor constante más allá de la muerte” (soneto) Francisco de Quevedo.

La identidad,  Milan Kundera. Buenos Aires, Tusquets editores, 2009.



[1] William Shakespeare, Hamlet
[2] Jean Racine, Fedra
[3] Ronald Bathes, Sobre Racine, 1992.
[4] Milan Kundera, La identidad, Pág. 29
[5] Milan Kundera, La identidad, Pág. 175
[6] Francisco de Quevedo."… Amor constante mas allá de la muerte…”.
[7] Milan Kundera, La identidad, Pág. 40
[8] Milan Kundera, La identidad, Pág. 68

[9] Milan Kundera, La identidad, Pág. 55